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En un momento en el que es difícil encontrar algo nuevo dentro del panorama gastronómico,
se agradece encontrar en plena zona como es LA CAÑADA, este establecimiento, en el que
el gusto por la buena cocina italiana y nacional, unido a las tendencias más actuales
han sabido aunarse con gran acierto, con la "pasión" por el mundo de los vinos que refleja
en su bodega.
En Povero Diavolo, todo tipo de público tiene cabida. Salir de este establecimiento sin probar
el Carpacio de salmón, Risotto di verdura, Fantasie Italiane especial de pasta fresca, el
surtido de Ibéricos, la tabla de patés es no saber lo que es la buena cocina. Pero su carta
tiene mucho más que ofrecer.
No nos olvidemos de sus postres caseros como el tiramisu, la Dolci pastiera, la fondee de
chocolate, los crepes de chocolate, entre otros, o sus menús de degustación a unos precios
increíbles 18 euros solamente. Bodega: Hablar de 500 referencias no siempre es sinónimo de
hablar de vinos de calidad, pero no es el caso de Povero Diavolo, no solo si lo es, sino que
es sinónimo de verdadero amor y conocimiento del mundo del vino, en cada mesa tienes puesto
a la hora de sentarte un vino distinto, que por supuesto puedes cambiar por otro.
Consciente de su ubicación, en un paraje único como es LA CAÑADA, tienen un coqueto y bien
decorado comedor dentro, y una terraza fuera que hacen las delicias de todos cuantos la
frecuentan. Un espacio acondicionado para degustar las buenas viandas y pasar una velada de
lo más agradable. Una buena opción para desconectar del bullicio de la ciudad a sólo diez
minutos de Valencia. Servicio: Muy profesional y competente.
Cierra los lunes, por descanso del personal.
Gerente: Juan Piña; Cocinero: Enzo; Tarjetas: Todas.
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